El trabajo en equipo es cada vez más importante dentro de las organizaciones, y hablar de alto rendimiento ya no es poco usual. Atrás quedan (por suerte) los despachos, las puertas cerradas y el individualismo; para pasar a la cooperación, la generosidad y la sinergia. La pregunta entonces es ¿qué es realmente un Equipo de Alto Rendimiento?

Equipo de alto rendimiento

Los equipos de alto rendimiento (EAR) se caracterizan por: (1) elevado nivel de resultados en la tarea, llegando siempre más allá; (2) elevadas satisfacción y motivación de sus integrantes; (3) sostenido en el tiempo.

Un equipo será considerado de alto rendimiento solamente si es capaz de mantener en el tiempo sus buenos excelentes resultados.

 

Los 10 mandamientos fundamentos para un Equipo de Alto Rendimiento

Bien, tenemos clara la definición de un equipo de alto rendimiento, pero para cumplirla necesitaremos unas bases sólidas sobre las que construir, ¿cuáles? Sí, de nuevo una pregunta, pero oh casualidad que aquí tenemos la respuesta.

En las tablas de piedra quedan grabados para la posteridad los 10 mandamientos fundamentos para un EAR:

  1. Propósito común. Un día nos despertaremos preguntándonos cómo acabamos en un garaje proyecto que nos está agotando, más nos vale tener claro por qué nos metimos en semejante berenjenal.
  2. Roles claros. Qué tengo que hacer yo, qué hacen los demás.
  3. Liderazgo. Y mucho mejor si es transformacional.
  4. Procesos efectivos, estructura y normas. Antes de que el día a día y la presión nos vuelvan locos, tengamos claras las normas y los procesos y así nos ahorraremos más de un disgusto.
  5. Relaciones sólidas. Uno para todos y todos para uno, y no es casual. Sin un buen tejido social, coherente y fuerte, el estrés puede causar estragos.
  6. Comunicación excelente. Una comunicación fluida, asertiva y rápida es la mejor gasolina para tu coche.
  7. Diversidad. Si quieres ideas transgresoras y creatividad no vas a conseguirlas con un mismo perfil. Personas y perfiles diferentes para ideas diferentes.
  8. Reconocimiento. No puedes pretender que un equipo o persona avance si no sabe que lo está haciendo bien, no puedes pretender que alguien se deje la piel si no recibe reconocimiento.
  9. Búsqueda de la excelencia. Para un equipo de alto rendimiento no basta con llegar a la meta, tiene que superarse y llegar más allá. Un EAR no se conforma nunca, siempre tiene hambre de algo más, tiene ganas de sorprender y de superarse.
  10. Querer aprender de los demás. Maravillosa generosidad que nos llevará a la sinergia. Admirar a tus compañeros, querer aprender de ellos, y ser capaz de compartir tus conocimientos para que mejoren.

 

¿Y si quiero montar un Equipo de Alto Rendimiento ahora mismo?

Para dar los primeros pasos hacia el éxito y crear un EAR lo principal será tener estas cuatro cosas claras, del listado anteriormente mencionado:

  1. Qué vamos a hacer. Tendremos que trabajar sobre algo, más vale que lo tengamos clarísimo.
  2. Por qué. Eso que nos aferrará a la realidad.
  3. Cómo. Los procesos, las normas, la estructura…
  4. Actuadores. Necesitarás diferentes perfiles, lo habíamos comentado, pero será fundamental que esos perfiles tiendan a actuar, a hacer cosas. Mucha energía y perfiles muy dispuestos a hacer.

Los siguientes los podrás ir trabajando mientras crece el equipo, a medida que os conozcáis, y a medida que el proyecto avance.

 

¿Y ya está?

Pues sí. Normalmente las cosas son mucho más fáciles de lo que parecen si se tienen claras las pautas a seguir y los puntales sobre los que se va a asentar nuestra estructura.

No será ningún camino de rosas, pero cuanto más sólida es la base, más difícil será que caiga.