La empresa más feliz del mundo

Existen empresas felices, y existen personas que quieren ayudarnos a crear, tener y mantener empresas felices. ¿El objetivo? Tener la empresa más feliz del mundo.

Hoy quiero recomendaros el libro de David Tomás “La empresa más FELIZ del mundo”, en el que el autor nos da, tal y como él dice, “las 11 claves para reinventar tu profesión y disfrutar del trabajo”. Se trata de una breve y bonita historia en la que se relata la transformación de una empresa (y sus trabajadores) que pasan de tener un tiempo límite para arreglar las cosas a ser una empresa que goza de buena salud económica y de satisfacción y clima.

Con sus 11 claves, buenas y simples ideas aplicables, todo el sentido común del mundo y con el foco puesto en la felicidad de los trabajadores como punto crítico para su desarrollo y el del negocio, este libro es sin duda una de las lecturas más amenas, sencillas y coherentes sobre la felicidad en el trabajo.

Ser feliz, también en el trabajo, no se trata de una moda pasajera. En el anterior post hablábamos de que es una apuesta de hace tiempo y que ha permitido a determinadas empresas posicionarse como líderes. No es casualidad.

Nuestros niveles de neurotransmisores y hormonas en reposo son más parecidos a los niveles que mostramos cuando referimos felicidad que cuando referimos tristeza, estamos biológicamente preparados para ser felices. Esto quiere decir que la felicidad (o estados cercanos a ella) es nuestro estado óptimo o punto de partida para nuestro desarrollo y alcanzar niveles de productividad y eficiencia mucho más altos.

En mi opinión su punto fuerte es la sencillez y la demostración de que una mínima inversión en el bienestar y desarrollo de los empleados es la clave del éxito empresarial. Haz lo que amas, ama lo que haces y crea el entorno óptimo para que tus empleados se desarrollen si quieres que tu negocio / empresa destaque por encima de todos. Lo único que nadie puede copiar es a tu gente y la fuerza que los mueve, destaca por ello.

Si quieres huevos ocúpate de las gallinas

“Si usted quiere huevos, ocúpese de las gallinas” es una de las recetas que nos deja Kazuo Inamori, empresario de éxito que fundamenta en el cuidado de los trabajadores la clave de su éxito.

Pensamos que la corriente positivista de la gestión de personas es nueva, una moda, quizás pasajera… no obstante tenemos grandes ejemplos de empresas de éxito longevas que se basan en estos principios.
No es de extrañar que las empresas que más invierten en sus trabajadores son las más exitosas, ¿el motivo? Grandes dosis de sentimiento de pertenencia, capital psicológico, niveles altos de engagement, productividad y flow. De estos temas hablaremos en próximas entradas :)

Os dejo un poquito más sobre la entrevista a Kazuo Inamori. Merece la pena dedicarle unos minutos.

Feliz semana :)

Felicidad en el trabajo: puntos clave

Una de las cosas que pensamos al hablar de felicidad en el trabajo es lo difícil que debe ser conseguirla. ¡No es cierto! Existen cuatro puntos clave sobre los que trabajar para conseguir que nuestra empresa sea un buen lugar en el que trabajar y desarrollarse, un lugar donde trabajar feliz.

Tuve el placer de poder hablar sobre felicidad en el trabajo en ESERP en uno de los Desayunos Directivos. Hablamos de “Del capital psicológico al engagement: apostando por el happiness en el trabajo”, título de mi tesina final de máster y tema sobre el que he trabajado muchísimo. Hablaremos más sobre ello.
En el desayuno me centré en los puntos clave que pueden hacer pasar a nuestra empresa de un lugar en el que trabajar a un buen lugar en el que trabajar. Esos puntos son:
– Líder. Se trata de una de las figuras clave como mediador y potenciador de la felicidad, el capital psicológico y el engagement. Debe transmitir una visión de futuro, estimular intelectualmente a los miembros de su equipo, ser un buen comunicador, apoyar a los trabajadores y reconocer sus logros.
– Redes de apoyo. Es imprescindible facilitar y fomentar el contacto entre compañeros eliminando las barreras físicas (en la medida de lo posible espacios diáfanos, sin despachos), colocar los espacios comunes en lugares estratégicos (dispensadores de agua al final de la oficina para “obligar” a todos a verse y moverse por la oficina, cafetera en el centro, salas de descanso en los extremos…) en la medida en la que nuestras instalaciones lo permitan. Además realizar actividades voluntarias fuera de la oficina como ir a desayunar, un afterwork, …, pasar buenos momentos con otros miembros del equipo facilita la colaboración a la hora de trabajar y a fortalecer las relaciones entre compañeros.
– Cultura corporativa. Deben estar claros la misión, visión y valores organizacionales. Además debemos asegurarnos de que todos los miembros del equipo los conocen y que todas las acciones que se llevan a cabo son fieles a estos. Nos debemos guiar por los valores en todas las actuaciones: selección, formación, estrategia…
Tener claro qué somos y qué no somos no solo nos hace fuertes, sino que además garantiza que los miembros del equipo comparten estos valores, los hacen más fuertes y están alineados con el propósito de la organización.
– Cuidado a las personas. Hacer saber a nuestros trabajadores que son importantes, que son tomados en cuenta y que son una pieza fundamental en el equipo. Realizar reuniones de evaluación y seguimiento periódicas, ir a tomar al menos una vez al año un café con esa persona, saber qué es lo importante para él/ella y hacerle saber que se está a su disposición.

Estos sencillos puntos son los que van a marcar la diferencia entre una u otra organización. Simplemente debemos asegurarnos de construir un ecosistema estable, que esté claro qué somos y qué no somos como organización y que nuestras decisiones están basadas en nuestros valores (que además son compartidos por empresa y trabajadores).
No queramos ser algo que no somos, pero si busquemos nuestra verdadera esencia, eso permite desarrollarse desde la libertad y sin tener que luchar en contra de ideales y convicciones, permite dedicar toda la energía al crecimiento y desarrollo y, además, es altamente motivante, lo que se traduce en un trabajo de mejor calidad y en una atención al cliente mucho más dedicada.

Valores, definición de organización

Para que un equipo funcione es fundamental que todos y cada uno sepan porqué están ahí, cuál es la misión y el propósito al que se dedica el trabajo diario y el esfuerzo continuo.

Este quizás es uno de los retos más complicados a la hora de emprender, de formar una empresa, de hacerla crecer o de dirigir un equipo. Es importante tener claro qué nos define y que ese algo sea común, compartido y vivido por los miembros del equipo: hablamos de los valores y de nuestra cultura corporativa.

La semana pasada tuve el placer de charlar con 10entrepreneurs sobre la importancia de una cultura corporativa fuerte (hablamos sobre Habitissimo) para cohesionar al equipo y una de las preguntas fue la siguiente ¿cómo consigo que el resto de los miembros del equipo entiendan esos valores? Muy fácil, deben vivirlos y compartirlos.

Cuando tenemos una organización, cuando nuestra labor es dirigir a un equipo dentro de una organización, o cuando tenemos que llevar a cabo trabajo colaborativo es fundamental que todos sepamos qué es lo que nos define, qué pretendemos conseguir y para qué estamos dedicando todo ese esfuerzo.

Para ello:

  • Expón cuáles son los valores que definen a la organización. ¿Cuál era la idea original? ¿Qué os define como equipo? ¿Cuáles son las bases fundamentales sobre las que realizáis el trabajo y sobre las que tomáis las decisiones?
  • Déjalos bien visibles. Cada día tenéis que ver, recordar y entender cómo se hacen y para qué se hacen las cosas. Una pizarra, un corcho, una guía del trabajador, un vinilo en la pared… En la medida de vuestras posibilidades y siguiendo vuestro estilo, pero que se vean.
  • Una vez al año, revísalos. Pregunta a los miembros de tu equipo en qué medida se están cumpliendo esos valores, déjales que marquen otras posibilidades y ofrece un espacio en el que expresar algunos nuevos y otros que ya no están.
  • Adáptalos. Si preguntas, escucha. La cultura corporativa es algo vivo y cambiante, los valores no son los mismos que hace 5 años atrás. Gente nueva, otras situaciones, nuevos retos… Tened claro lo que os define y no tengáis miedo al cambio.
  • Comparte historias, vídeos, libros o fotografías que describan ese valor. Dales visibilidad y muestra ejemplos.
  • Vívelos. La mejor manera de hacer tuyo un valor es vivirlo. De hacer actividades que se aparten un poco del día a día, que vayan encaminadas a vivir y trabajar los valores de la empresa.

En Habitissimo tenemos actualmente 6 valores: pasión, equipo, mejora continua, apertura al cambio, diálogo, actitud positiva e impacto. Todas y cada una de ellas están presentes en la oficina, el proceso de selección, la socialización, la formación y las nuevas políticas. Solo así podríamos mantener la cultura que nos define ante los cambios y crecimiento constante.

 

Deteneos un momento a pensar porqué empezasteis vuestro proyecto, cuáles son los valores iniciales y cuáles los actuales. Una cultura fuerte es sinónimo de felicidad en el trabajo ya que si es la misma la que define todos los procesos os aseguraréis de contar con miembros de equipo que comparten los valores, que los viven, que los defienden y que los hacen crecer.

En este mundo loco de cambio constante tened claro quiénes sois, hacia dónde vais, qué camino escogeis y quién os acompaña en el trayecto.

 

El talento gana partidos, los equipos ganan torneos.

Michael Jordan

Psicología Positiva

La psicología positiva nos da las herramientas que requieren en el entorno actual las organizaciones, que necesitan que sus empleados estén motivados y psicológicamente “sanos” para prosperar frente al cambio continuo que exige el mercado.

Para poder conseguirlo es importante que las políticas de recursos humanos estén enfocadas hacia ello. Esto se debe a que la dirección que están tomando las empresas se basa más en el conocimiento de las personas y la experiencia, además se espera que los empleados sean proactivos y tengan iniciativa, sean colaboradores con los demás miembros del equipo y que tengan un nivel alto de empoderamiento.

La Psicología Positiva nace en 1998 en la Asociación Americana de Psicología y encuentra en Martin Seligman y Mihail Czikszentmihalyi (de quienes hablaremos en próximas entradas) a sus principales impulsores. Su objetivo es pasar de una psicología centrada en lo negativo y en el concepto de solucionar lo que va mal, apostando por un enfoque en el que se construyan cualidades positivas. Esto nos abre un gran abanico de posibilidades ya que medir las fortalezas y aspectos positivos humanos permite no sólo comprenderlos sino también aplicarlos e incrementarlos.

Cuando se aplican estos principios en el trabajo hablamos de la Psicología Organizacional Positiva (POP), que pretende dar un paso más allá del estilo tradicional en las estrategias de recursos humanos, hacer algo más que simplemente trabajar la satisfacción de los trabajadores, la no experimentación de estrés laboral y la consecución de unos índices de absentismo bajos, paradigma basado en el lado negativo de la psicología de las organizaciones que se inspira en el modelo médico (curar la enfermedad). Pese a que es un modelo completamente válido, con él prestamos atención solamente a la mitad “insana o enferma” del trabajo y del funcionamiento de las organizaciones. La POP se centra en las fortalezas de los trabajadores y del funcionamiento óptimo de la empresa, se trata del estudio, la aplicación y el desarrollo de las competencias de los trabajadores para mejorar su desempeño.

 

Actualmente la tendencia es la de abandonar paradigmas anticuados y pasar a estos nuevos modelos positivistas, que no se conforman con mantener una linea base “no problemas” sino que buscan ese valor añadido, ese algo más que haga que nuestra empresa marque la diferencia.

Es ingenuo pensar que como organización podemos mantenernos en nuestra zona de confort, haciendo lo que hacemos y nada más, en un entorno cada vez más competitivo y en el que no dejan de surgir novedades. Mantenerse despierto es una obligación y más ingenuo aún es pensar que nuestros trabajadores están exentos o se mantienen al margen de todo esto. ¿Quiénes además de ellos son los que día a día se enfrentan a las tareas que conforman el servicio que ofrecemos? ¿Quiénes mejor que ellos son los que nos pueden decir qué camino tomar? ¿Quiénes son los que, en la ejecución, pueden marcar la diferencia?

No les dejemos al margen. Las personas son el recurso más importante, son tu mayor y más competente recurso. Es imprescindible que les cuidemos y que facilitemos el camino a ese algo más.

 

“Lo lograron porque no sabían que era imposible”. Jean Cocteau.

 

Feliz semana a todos : )

Trabajar la felicidad ¡Empezamos!

Decido saludaros hoy por primera vez, el Día Mundial de la Felicidad según la ONU, por ser “la búsqueda de la felicidad un objetivo humano fundamental”. Y ¿qué es la felicidad?

Según la RAE, cuando hablamos de felicidad nos referimos a un “estado de grata satisfacción espiritual y física“. Podríamos encontrar miles de definiciones más, las cuales nos hablan de un estado de satisfacción y alegría que busca el ser humano.

Ser feliz es algo necesario y esencial para la mayoría de personas y es algo a lo que prácticamente todos aspiramos. En este sentido, el contexto laboral no es ninguna excepción y es en este punto en el que quiero centrarme y compartir con vosotros mis experiencias, inquietudes y sonrisas, y ver como podemos trabajar la felicidad juntos.

Soy una psicóloga apasionada por su trabajo y me dedico a la gestión de recursos humanos personas por vocación y por devoción. Siempre me interesó todo aquello que hace que las personas creemos y hagamos cosas extraordinarias, que actuemos de determinada forma o que lo hagamos de un modo u otro dependiendo de si lo hacemos solos o en grupo. Me gusta centrarme en la Psicología Positiva, poner el foco en las cualidades positivas, medir las fortalezas y no solo comprenderlas sino también incrementarlas, y así ser mucho más competitivos en nuestro entorno.

Debemos empezar a ver de otra manera las intervenciones en nuestras organizaciones y pasar de utilizar un modelo de enfermedad a un modelo de salud, que abra nuevas áreas de aplicación como: la gestión de emociones positivas (felicidad, disfrute intrínseco, placer), la resistencia psicológica, las formas de afrontamiento efectivas, la autenticidad en las relaciones sociales y de afecto en el trabajo, la esperanza, la autoeficacia y la autodeterminación, la conducta cívica en las organizaciones y el engagement y el flow. Debemos empezar a trabajar la felicidad.

Con todo esto se apuesta por mejorar el desempeño y, además, mejorar la calidad de vida laboral y organizacional en un sentido mucho más amplio donde se presta atención a la mejora del bienestar y la felicidad de nuestros colaboradores. Además sabemos que la mejora de la calidad de vida laboral y organizacional en este sentido más amplio contribuye a una mejora del desempeño, tal y como ha quedado demostrado en la investigación científica.

Helliwell, Layard y Sachs mencionaron en el World Happiness Report 2013 que: “la felicidad resulta beneficiosa para alcanzar el éxito en el lugar de trabajo, puesto que promueve la productividad, la creatividad y la cooperación.”

Apostemos por la productividad, la creatividad y la cooperación en nuestras empresas, apostemos por la felicidad como modelo de negocio, apostemos por las personas. Feliz fin de semana a todos : )