Psicología Positiva

La psicología positiva nos da las herramientas que requieren en el entorno actual las organizaciones, que necesitan que sus empleados estén motivados y psicológicamente “sanos” para prosperar frente al cambio continuo que exige el mercado.

Para poder conseguirlo es importante que las políticas de recursos humanos estén enfocadas hacia ello. Esto se debe a que la dirección que están tomando las empresas se basa más en el conocimiento de las personas y la experiencia, además se espera que los empleados sean proactivos y tengan iniciativa, sean colaboradores con los demás miembros del equipo y que tengan un nivel alto de empoderamiento.

La Psicología Positiva nace en 1998 en la Asociación Americana de Psicología y encuentra en Martin Seligman y Mihail Czikszentmihalyi (de quienes hablaremos en próximas entradas) a sus principales impulsores. Su objetivo es pasar de una psicología centrada en lo negativo y en el concepto de solucionar lo que va mal, apostando por un enfoque en el que se construyan cualidades positivas. Esto nos abre un gran abanico de posibilidades ya que medir las fortalezas y aspectos positivos humanos permite no sólo comprenderlos sino también aplicarlos e incrementarlos.

Cuando se aplican estos principios en el trabajo hablamos de la Psicología Organizacional Positiva (POP), que pretende dar un paso más allá del estilo tradicional en las estrategias de recursos humanos, hacer algo más que simplemente trabajar la satisfacción de los trabajadores, la no experimentación de estrés laboral y la consecución de unos índices de absentismo bajos, paradigma basado en el lado negativo de la psicología de las organizaciones que se inspira en el modelo médico (curar la enfermedad). Pese a que es un modelo completamente válido, con él prestamos atención solamente a la mitad “insana o enferma” del trabajo y del funcionamiento de las organizaciones. La POP se centra en las fortalezas de los trabajadores y del funcionamiento óptimo de la empresa, se trata del estudio, la aplicación y el desarrollo de las competencias de los trabajadores para mejorar su desempeño.

 

Actualmente la tendencia es la de abandonar paradigmas anticuados y pasar a estos nuevos modelos positivistas, que no se conforman con mantener una linea base “no problemas” sino que buscan ese valor añadido, ese algo más que haga que nuestra empresa marque la diferencia.

Es ingenuo pensar que como organización podemos mantenernos en nuestra zona de confort, haciendo lo que hacemos y nada más, en un entorno cada vez más competitivo y en el que no dejan de surgir novedades. Mantenerse despierto es una obligación y más ingenuo aún es pensar que nuestros trabajadores están exentos o se mantienen al margen de todo esto. ¿Quiénes además de ellos son los que día a día se enfrentan a las tareas que conforman el servicio que ofrecemos? ¿Quiénes mejor que ellos son los que nos pueden decir qué camino tomar? ¿Quiénes son los que, en la ejecución, pueden marcar la diferencia?

No les dejemos al margen. Las personas son el recurso más importante, son tu mayor y más competente recurso. Es imprescindible que les cuidemos y que facilitemos el camino a ese algo más.

 

“Lo lograron porque no sabían que era imposible”. Jean Cocteau.

 

Feliz semana a todos : )