Uno de los factores que más trabajo o en el que procuro hacer más hincapié es el capital psicológico. Haciendo revisión de los posts, me he dado cuenta que todavía no le había dedicado uno al tema, así que allá voy.

¿Qué es el capital psicológico?

Pues nada más y nada menos que el conjunto de factores que nos permiten aprender a protegernos y a sobrevivir en el entorno, aquellos procesos por los que generamos nuestras fortalezas personales. Se caracteriza por ser un proceso de desarrollo, que se caracteriza por la autoeficacia, el optimismo, la perseverancia y la resiliencia.

 

¿De qué se compone?

El capital psicológico se compone de cinco factores:

  1. Capacidades cognitivas. La curiosidad, la capacidad de aprender y la creatividad nos ayudan a generar nuevos comportamientos, a innovar a la hora de hacer y a mostrarnos positivos a la hora de aprender. Nos ayudan a encontrar el sentido de las cosas.
  2. Capacidades emocionales. La persistencia, resiliencia, autoestima y la honestidad. Nos ayudan a expresar lo que sentimos y pensamos, y nos empujan a actuar conforme a nuestras ideas y creencias personales. Son las capacidades que nos dan fuerza a la hora de superar dificultades y a sobreponernos a lo adverso. Tiene  mucho que ver con el respeto a nosotros mismos y a la valoración que nos damos.
  3. Habilidades cívicas. O las habilidades que nos ayudan a movernos en sociedad. Tienen que ver con el liderazgo, la lealtad, el compromiso y la prudencia, y son cualidades que nos permiten influir en los demás, en encontrar metas o causas comunes y defenderlas.
  4. Capacidades para establecer vínculos. Habilidades para relacionarnos, como la inteligencia emocional, el sentido del humor, la empatía y el altruismo. Se trata de las capacidades que permiten regular nuestras propias emociones de forma adaptativa, el vínculo social y a dar respuestas afectivas a las necesidades de los demás.
  5. Sistema de valores. El sentido de justicia, la capacidad de perdonar, la gratitud y nuestra parte espiritual. Nos ayudan a respetar normas, a reconocer y admitir necesidades de los demás, a sentirnos integrantes de un grupo o comunidad. Nos ayudan a promover determinados comportamientos y a defenderlos.

 

¿Por qué es interesante el capital psicológico?

Lo más interesante del capital psicológico es que la suma de todas estas capacidades tienen influencia directa en los resultados de nuestras acciones, ya sean de forma individual o como miembros de un equipo o empresa. No solo contribuyen al crecimiento personal, también tiene un impacto grande en el desarrollo y el crecimiento de las empresas.

Además, está muy relacionado con la capacidad de innovar, de ser creativo y arriesgado, y de crear ambientes más positivos, amables y adaptables al cambio.

En un mundo en el que todo cambia tan rápidamente, es imprescindible trabajar en nuestro capital psicológico, ya que no solo nos hará más fuertes y efectivos, sino que también nos aportará seguridad y nuestra salud se verá beneficiada. El capital psicológico nos da una mayor calidad de vida, mayor nivel de bienestar y de satisfacción, tanto con nosotros mismos como con los demás.

Por este motivo es tan importante cuidarse, respetarse e introducir prácticas como el Mindfulness, que no solo nos relajan, también nos hace más fuertes.

 

Post 16, reto 100 días.