Que gran parte de nosotros, entre los que me incluyo, queremos a Rafa Nadal no es ninguna sorpresa. El que con total probabilidad es uno de los mejores deportistas españoles de la historia es un hecho, y que tiene algo que nos cautiva es otro, pero ¿qué es lo que tiene Rafa Nadal para engancharnos tanto? La respuesta es corta: resiliencia. La resiliencia es la capacidad que tiene un individuo de enfrentarse a las adversidades, recuperarse y hacerse más fuerte tras ello. Es una de las características del capital psicológico y nos dota de herramientas para enfrentarnos cada vez mejor a las situaciones de incertidumbre o a los retos que se nos ponen por delante.

Aquí si que no hay duda, Rafa es medalla olímpica en ello, es el resiliente patrio. Rafa es capaz de sobreponerse a la adversidad, es capaz de aguantar y recuperarse. Además es capaz de hacerlo solo y de darse ánimos, y aquí vamos a alzar el puño y gritar fuerte su ya famoso ¡vamos!

 

Es cierto, no soy la persona más objetiva del mundo, me siento orgullosa de compartir isla con semejante fenómeno; pero la realidad es que esa garra que tiene es estratosférica. No todas las personas son capaces de remontar finales de élite, son capaces de recuperarse mental y físicamente de tantas lesiones serias o tienen esa garra de seguir luchando cuando ya lo has conseguido prácticamente todo, y precisamente esto es lo que nos engancha de Rafa.

Rafa nos ha mostrado que si quieres, te esfuerzas, luchas, lloras, te vuelves a esforzar y lo peleas, puede que puedas. Esa es la gran lección que nos da, existe la posibilidad de no llegar, pero el simple hecho de poner todo el empeño y aprender de ese error o circunstancia nos pondrá en disposición de intentarlo, de tener una nueva oportunidad con un mayor conocimiento de la situación, y eso ya es una ganancia.

¡Vamos!