Visita a Inditex

Hoy hace justo una semana de la visita a la sede Inditex que pude hacer con mis compañeros del Programa Avanzado de Dirección General, nuestro “viaje de fin de curso” organizado por nuestro compañero Alex (gracias, gracias y mil millones de gracias).

Después de estos siete días con sus siete noches sigo impresionada, y no solo por los 4,5km de recorrido que supone la visita, las increíbles instalaciones, la cantidad de tecnología por metro cuadrado o por el nivel increíblemente superior en cuanto a logística que encierran esas inmensas cuatro paredes; sigo impresionada porque no me crucé con una sola persona que no nos saludase con una gran sonrisa.

La gran casa de Zara, en Arteixo, es de principio a fin impresionante. Nos recibió Ita, una mujer que lleva 25 años trabajando par el departamento de Comunicación de la empresa y que guía visitas desde hace 20. Fue absolutamente maravillosa con nosotros, no solo por la paciencia que mostró en todo momento, sino porque no dudó en llamar al departamento adecuado si no tenía la respuesta a nuestras preguntas y por la amabilidad con la que nos dedicó las más de 3 horas que pasamos allí.

En ese impresionante lugar todo parece encajar a la perfección, es la maquinaria perfecta, el ejemplo del buen funcionamiento, y de la amabilidad (recalco). Ita insistía en lo feliz que es la gente que trabaja allí, la verdad no vi muestras de lo contrario. Es un tema absolutamente controvertido, no hace mucho vimos en un programa de televisión como la marca es sospechosa de pagar talleres que explotan a sus empleados y de beneficiarse de la mano de obra precaria. No hablamos sobre el tema concreto pero si respondieron a nuestras preguntas con aparente total transparencia sobre donde se cosen las prendas, cuál es el proceso y de qué se encargan en la sede y de qué no. Más allá de toda esta controversia, de verdad os garantizo que lo que se respira en esa sede es impresionante.

La sede de Zara emplea a más de 4000 personas, es todo un pueblo, es algo increíble. Se nota por encima de todo el gran trabajo que se ha hecho en gestión de marca, en cultura corporativa y en employer branding. Dudo que alguno de nosotros saliese de allí no queriendo quedarse a trabajar, ya sea por el interés en comunicación, diseño, tecnología, recursos humanos, logística, ventas; o por seguir viendo más de ese coloso.

Primero visitamos Zara Kids, vimos a sus diseñadores, country managers, comerciales, modistas, costureras; en segundo lugar pudimos ver la planta de hombre y en tercer lugar la planta más grande, Zara Mujer. Se notaba qué sección genera el 60% de las ventas, era enorme. Pudimos ver también la sección de venta online y la de tecnología, que albergaba a más de 500 programadores (todo un ejército de técnicos al servicio del Sr. Ortega). Caminamos pasillos y más pasillos hasta que llegamos a la joya de la corona, al “ojo que todo lo ve”, el increíble centro de control de Zara y su inmensa sala de servidores ubicada en la planta de innovación. Por un momento llegué a pensar que veríamos despegar algo, dudo mucho que esa inversión en tecnología pueda verse en más lugares del mundo.

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Después de este golpe de efecto bajamos a la planta donde simulan tiendas de la compañía, donde experimentan y seleccionan cómo va a estar todo, qué música se va a escuchar y cómo van a hacer que nos sintamos cuando decidamos visitar alguno de sus miles de comercios situados estratégicamente en cualquier ciudad del mundo; nada se deja al azar o a la improvisación, se mide todo al milímetro y con una celeridad increíble ya que a las dos semanas todo aquello habrá cambiado.

Después de este recorrido, que duró aproximadamente 2 horas y pensando que no podría ver nada más impresionante, atravesamos el impoluto y gigantesco aparcamiento y tras andar pasillos y más pasillos llegamos al centro de distribución. Solo tengo una palabra ¡wow! (en realidad fue otra, pero no puedo escribirla), fue lo más parecido a entrar en la película Monstruos S.A. y ver toda su logística de puertas, todo iba rápido y de forma precisa, cajas, cajas y más cajas volando sobre nuestras cabezas en las que caían suavemente prendas, prendas y más prendas. La maquinaria la diseñaron ellos, no encontraban nada que se ajustase a sus necesidades (y no me extraña, es algo impensable lo que ocurre allí dentro). Nos explicaron cómo distribuyen, como consiguen que todo esté en su sitio en un plazo máximo de 48h (que es lo que tarda una prenda de Arteixo a estar colgada en una tienda en Tokio) y no utilizar el teletransporte, que si algún día se inventa estoy segura de que será en esa sede.

3 horas después y con agujetas salimos todos con cara de haber visto un ovni, de verdad es inimaginable por mucho que una haya leído, escuchado o ahora esté contando. Más allá de otros debates, en la casa madre de Zara se nota, por encima de todo, la voluntad por seguir reescribiendo las normas, por mejorar, por trabajar bien y por hacerlo con compañerismo, compartiendo y velando por la marca y todo lo que representa. Sigo impresionada y me marché con una pena enorme de no haber podido conocer a algún miembro de recursos humanos de la central. ¡Seguiré intentándolo!

visita inditex

2 Responses to “Visita a Inditex”

  1. Alejandro Gordo Nieto

    Buenas tardes Lidia.
    Soy Alejandro, estudiante de Administración y Dirección de Empresas.
    Me gustaría visitar la sede de INDITEX en Arteixo y no encuentro información sobre cómo hacerlo.
    Estaría muy agradecido si pudieses informarme sobre cómo lo hicisteis vosotros.
    Muchas gracias.

    Un saludo.

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    • Lidia Nicolau

      Hola Alejandro, disculpa la demora en responderte.
      La visita a Inditex la gestionó un ex compañero de máster, que tenía un contacto en la sede. Lamento no poder ayudarte demasiado.

      De todos modos, estoy segura que si contactas en la parte de información o con la sede directamente te podrán decir, son súper majos :)

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